La experiencia fue muy buena; la casa está ubicada en un lugar con una vista privilegiada, es muy confortable y equipado con todas las necesidades. Sin dudas, la terraza la distingue. Pero especialmente es Nino, el anfitrión, lo que hace la diferencia. Nino es amigable y dispuesto desde la bienvenida, e insiste en compartir no solo todo tipo de información sobre Taormina, sino hasta los frutos de su huerto orgánico. Me llevo un hermoso recuerdo de mi estancia en Villa Aurora.